Las nuevas técnicas en el decoletaje industrial

Aumentar la duración de vida de las herramientas y fabricar sin vigilancia, es lo que consigue el paso al chorro de alta presión en los tornos para piezas específicas de aeronáutica, lo que ofrece un aumento destacable en cuanto a la productividad.

Autor: Blickpixel-Pixabay

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El chorro de alta presión

Las ventajas del chorro de alta presión en el decoletaje industrial puede aportar a las operaciones de torno muchos beneficios, como el control de los copos que queda mejorado, poder trabajar sin vigilancia, mayor velocidad y duración de vida de las herramientas, incluso en el torneado de materiales aeronáuticos difíciles, como el titanio o las súper aleaciones refractarias.

El chorro convencional, de la zona del corte no es suficiente para obtener rendimientos altos en el torneado de materias difíciles de fabricar que se utilizan en la aeronáutica.

Las temperaturas del corte pueden alcanzar los 1000 grados en estas materias por razón de su gran resistencia y de su baja conductividad térmica. El calor queda muy concentrado. El resultado es que se desprenden muchos copos cortantes, poco espacio de contacto entre el copo y la faceta del corte de la plaqueta, que normalmente representa la mitad de la que proporciona el acero.

La presión del chorro

Con el chorro a presión, y hablamos de presión convencional, el líquido de corte se evapora instantáneamente. Se crea pues una zona de vapor bajo presión que impide el enfriamiento de la zona del corte.

Para mayor eficacia, es necesario que el chorro de líquido del corte esté dirigido con precisión. Cuando es producido en forma de flujo laminar, permite reducir la longitud del contacto entre el copo y la faceta del corte. De esta manera, el líquido actúa sobre la producción y la distribución del calor, la formación y fragmentación de los copos, y el desgaste de la herramienta.

La mayoría de los talleres disponen de la base necesaria para el chorro de alta presión. Las nuevas máquinas, más modernas, ofrecen chorros de presión de al menos 70 bares. Un sistema de chorro de alta presión puede ser amortizado en pocos meses si se explota de la forma correcta. Los mejores sistemas permiten controlar la presión del chorro, el flujo y el tamaño de la bomba. El principio se basa en la reducción del diámetro de la boquilla para aumentar la velocidad del líquido.

La boquilla del chorro

En el torneado de materiales aeronáuticos, el tamaño de la boquilla del chorro a presión recomendada para obtener un chorro de líquido que corte a gran presión con un flujo laminar suele ser de un milímetro de diámetro. El flujo del líquido de corte debe ser de al menos 20 litros por minuto. Una presión de 70 a 80 bares es lo mínimo necesario para obtener rendimientos óptimos.

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